Soy Esther y este es mi nuevo blog… Un lugar donde me gustaría compartir las recetas que conozco con vosotros. Esas que nos han enseñado nuestras madres con ingredientes tradicionales y otras incorporando productos de diferentes países.
La lombarda es una verdura que nos encanta en casa. Estaba buscando otras opciones para cocinarla y me encontré con esta receta que me sorprendió por el uso de las especias. Debo decir que sólo con el olor que desprendía cuando la estaba cocinando ya podía imaginar lo deliciosa que iba a estar.
La lombarda es una verdura que podéis encontrar durante todo el año en el mercado. Es fabulosa porque ademas de tener poquísimas calorías, consumida curda tiene un gran aporte de vitamina C. Es una de las verduras más ricas en selenio que sirve para disminuir la presión arterial, produce anticuerpos, desintoxica de los metales pesados, activa el tiroides, etc.
El anís estrellado, es una especia originaria de China y Vietnam, y se ha utilizado principalmente para reducir los gases producidos en el estómago, para la indigestión, para la diarrea y como diurético. Tiene otras múltiples propiedades pero estas son muy beneficiosas al juntarlas con la col lombarda, ya que nos ayuda en la digestión.
Por su parte el comino también es digestivo y antiflatulento, ademas de diurético y rico en antioxidantes.
Además la podemos preparar como ya os he comentado cruda, cocinada, encurtida. Desde luego es una muy buena opción para incorporar a nuestra dieta.
Receta de Lombarda especiada con manzana
Ingredientes
(para 2 personas)
350 gr de lombarda
1 puerro (o cebolla si no tenéis puerro)
1 manzana (preferiblemente reineta)
2 anises estrellados
1 cucharada de vinagre de manzana
1 y 1/2 c.c. de comino molido
1/2 cucharada de azúcar integral de caña (opcional)
Sal y pimienta
Preparación
Lavamos muy bien el puerro, lo cortamos en cuatro mitades y estas en rodajas muy finitas. En una sartén con un chorrito de aceite lo salteamos hasta que esté tierno.
Para preparar la lombarda primero quitamos las hojas exteriores que estén mas deterioradas. Cortamos la lombarda en cuatro cuartos y así podremos deshacernos de la parte del tronco mas dura. Procedemos a cortar la lombarda en juliana. La sumergimos en agua unos minutos para que se lave bien y después la escurrimos.
Una vez tenemos el puerro pochado, incorporamos la lombarda a la sartén y mezclamos.
Es el momento de poner el vinagre, el azúcar y las especias. Salpimentamos y tapamos con una tapadera. Dejamos que se cocine a fuego lento con el propio agua que va soltando la lombarda. Si en algún momento viéramos que necesita líquido podremos incorporar un poco de agua.
Cortamos la manzana en dados y cuando falten 10 minutos para sacar la lombarda, la ponemos en la sartén y dejamos que se cocine para que se ablande.
A mi me gusta dejar la lombarda al dente pero cada uno podrá cocinarla hasta tenerla en el punto de cocción que más le guste.
Estos rollitos de pollo son muy sencillos de preparar y una manera algo diferente de disfrutar de la pechuga de pollo igual de sana que si la preparas a la plancha. Están cocinados al horno pero sumergidos en agua, lo cual hace que mantengan sus jugos durante la cocción y no pierdan nada del sabor.
Lo más importante para que este pollo nos quede jugoso es no pasarnos en el tiempo de cocción en el horno.
El relleno que he utilizado aquí es una mezcla de setas de las que he encontrado en el mercado, pero podéis rellenarlo de las que vosotros tengáis a vuestro alcance. Si tenéis opción de tenerlas frescas bien y si no podéis utilizarlas secas, hidratándolas primero.
Podéis prepararlo con antelación y terminarlo en el momento de servir. Es perfecto como segundo plato o para poner en una comida informal con amigos porque queda muy resultón.
Receta de Rollitos de pollo rellenos de setas
Ingredientes
(para 4 personas)
Media pechuga de pollo abierta y dividida en dos trozos
Dos puñaditos de setas variadas al gusto
Media cebolla
Un chorrito de salsa de soja (50 ml)
Un chorrito de nata liquida (50 ml)
Agua
Aceite, sal y pimienta
Preparación
Primero vamos a preparar el relleno de las pechugas. Para ello troceamos en cuadraditos pequeños la cebolla y la pochamos en una sartén.
Limpiamos las setas que hayamos escogido y las cortamos en pequeños trocitos. Las incorporamos a la sartén donde tenemos la cebolla y las cocinamos hasta que estén doradas. Salpimentamos y reservamos.
Para preparar las pechugas primero las extendemos bien y las salpimentamos.
Ponemos en el lado más ancho de la pechuga el relleno de cebolla y de setas y con cuidado vamos enrollando. Hacemos lo mismo con el otro trozo de pechuga.
Una vez enrolladas y rellenas, extendemos un trozo de papel film en la mesa de trabajo y ponemos el rollo encima. Con cuidado vamos envolviendo la pechuga en el papel film a la vez que apretamos bien para que el rollito quede firme. Para darle más firmeza, terminamos el envuelto dándole unas vueltas en los extremos como si fuera un caramelo. Así con las dos pechugas por separado.
Una vez tenemos listos nuestros rollos de pechuga, cogemos una bandeja para el horno y la llenamos de agua caliente. Ponemos el pollo dentro y lo metemos en el horno a 180º C durante 15 ó 20 minutos (dependerá de lo que caliente nuestro horno y del tamaño de las pechugas)
Pasado este tiempo, sacamos la bandeja y sacamos los rollos del agua con cuidado de no quemarnos. Los dejamos enfriar sobre una rejilla.
Cuando estén fríos cortamos con unas tijeras el papel film y con cuidado se lo retiramos.
En una sartén con un chorrito de aceite marcamos los rollos por todos los lados para que queden dorados.
Con el relleno que sobra haremos una salsa de acompañamiento. Lo ponemos en un cazo con un poquito de agua, la salsa de soja y la nata liquida. Justo lo dejamos que rompa a hervir y lo retiramos. Trituramos y servimos junto con los rollitos que habremos cortado en rodajas de mas o menos un centímetro de grosor.
En vista de que llega muy pronto la Semana Santa, hoy le voy a dedicar la entrada en el blog a un plato muy típico del pueblo de mi madre, el hornazo.
Este plato es típico de otras muchas otras regiones de España y en cada uno lo hacen a su manera. Pero tienen en común que se hacen en el horno (de ahí su nombre) y que es una masa enriquecida (con huevo, aceite…) Podríamos decir que es como una especie de empanada rellena de diferentes embutidos y a veces también de huevo.
En Salamanca es un producto de lo más típicos y representativos. De hecho desde el año 2004 es un alimento protegido como marca de garantía con la denominación de «Hornazo de Salamanca».
La tradición es comerlo el Domingo de Resurrección en la que se reúnen familiares y amigos. También se hace de manera similar pero al lunes siguiente del Lunes de Pascua, llamado Lunes de Aguas.
Yo hoy os traigo la receta que hacía mi abuela. Ella se crió en un pueblo situado a 90 km de Salamanca que se llama Bañobárez. Cuando se vinieron a vivir a Madrid siguió haciendo los hornazos en casa. Yo la recuerdo horneando para toda la familia. Sin receta, de cabeza, tocando las masas a ver si estaban ya listas. Los cocía en el horno y después los dejaba reposar tapados con unos trapos de algodón que tenía y que había confeccionado con sacos donde antiguamente guardaban el azúcar, la sal o las legumbres. Ya que ellos tuvieron en su día un pequeño comercio en lo que era su casa. Pero esto fue hace muchísimo tiempo.
Ha sido mi madre la encargada de acompañarme en esta aventura, guiándome paso a paso en la elaboración de este plato tal y como lo hacia mi abuela. De memoria, sin apuntes de ningún tipo, sin libros. Solo observando la masa, esperando el tiempo necesario y volviendo a mirar. Así que esta es sin duda una receta muy familiar que ahora comparto con vosotros con la esperanza de que no caiga en el olvido y disfrutéis de ella como nosotros lo hemos hecho durante tantos años. Espero que so guste.
Nosotros como hemos sido siempre más de pan que de otra cosa, relleno ponemos poco porque lo que nos enloquece es ese pan tan rico, mojado con el jugo que suelta el embutido. Incluso hay alguno que sé que se encarga de hacer un repulgue (el borde y cierre del hornazo) bien gordito para luego poder mojarlo en el café. Así que siempre se aceptan variedades según los gustos de cada uno. Espero que os guste.
Receta de Hornazo
Ingredientes
500 gr de harina de trigo
1 huevo mediano
7 gr de levadura de panadería seca
150 ml de agua
100 gr de aceite de oliva extra virgen
6 gr de sal
Preparación
En un recipiente grande mezclamos la harina con la levadura seca hasta que esté todo bien integrado.
Calentamos ligeramente el agua y deshacemos la sal. Incorporamos a la masa y la mezclamos.
Vamos echando el aceite poco a poco y volvemos a amasar.
Por último, batimos el huevo y lo incorporamos con el resto de ingredientes. Mezclamos bien hasta tener una masa homogénea.
Ponemos la masa encima de la mesa de trabajo y la vamos amasando estirándola lejos de nosotros. Así durante unos 3 minutos aproximadamente. Hacemos una bola y la dejamos reposar en un sitio cálido tapada hasta que doble su volumen. Entre 1 hora y hora y media aproximadamente. Podéis hacer la prueba del dedo para comprobar el estado de la masa.
Mientras que la masa está reposando, vamos a ir preparando el relleno. Esto es un poco a voluntad y depende de los gustos. Nosotras le hemos puesto chorizo, salchichón, jamón serrano y lomo adobado. Las rodajas hay que cortarlas más bien gorditas.
Una vez cortadas, le damos una vuelta en la sartén tal y como hacia mi abuela. Y reservamos.
Una vez que la masa ha doblado su volumen ya la tenemos lista para formar el hornazo.
La amasamos levemente para desgasificarla y después la dividimos en dos partes. Una deberá ser más grande que otra ya que la base es más extensa que la tapa. Reservamos un trocito de masa porque nosotros en esta ocasión le hemos puesto un huevo y lo sujetaremos con esta masa.
Boleamos ambas partes y las dejamos reposar unos minutos hasta que se haga una pequeña costra. Esto es algo que apenas se aprecia. Simplemente debemos ver que el exterior se ha secado.
Para la base del hornazo, amasamos con el rodillo hasta tener el trozo de masa estirado dándole forma circular. La parte donde dejamos que se hiciera la «costra» la dejaremos de base del hornazo, y por el otro lado sera por donde colocaremos la carne.
Ponemos los trozos de carne encima de esta base, dejando libre un borde porque después debemos cerrar el hornazo.
Amasamos el otro trozo de masa también dándole forma circular y lo ponemos cubriendo el relleno a modo de tapa. En este caso, la parte de la costra sera la que toca la carne.
Y para cerrar ambas partes hacemos un repulgue como en una empanadilla. Poniendo una masa sobre la otra como os indico en la foto.
Ahora le ponemos el huevo crudo en el centro y lo sujetamos con los trozos de masa que hemos guardado.
Ya tenemos montado el hornazo. Lo tapamos con un trapo y lo dejamos reposar en un lugar cálido aproximadamente unos 30 minutos (esto dependerá de la temperatura que tengamos en casa). Para saber si está listo tocamos con la yema del dedo y cuando se haga una señal y esta desaparezca, ya está listo para hornear.
Muy importante antes de meterlo en el horno es hacer de nuevo el repulgue ya que con el levado observareis que casi ha desaparecido.
Calentais el horno a 175ºC calor arriba y abajo. Pintais con huevo batido el hornazo y lo meteis en el horno a altura media durante aproximadamente unos 30 minutos. Podeis poner una bandeja en el horno para que se caliente y despues dejar el hornazo sobre esta bandeja caliente.
Si veis que ya está cocido por arriba pero la base aún no está tostada, taparlo con papel y cambiar el modo del horno a calor solo en la base hasta que se cocine la base.
Pasado este tiempo lo sacamos del horno y lo dejamos enfriar en una rejilla. Estará listo si golpeamos la base y esta suena a hueco.
Para conservarlo, lo mejor es guardarlo en un paño una vez que haya enfriado.
Hoy vamos a probar un bocadillo muy especial. Conocí estos panecillos asiáticos en un restaurante de Madrid y me encantaron, hasta que un día los quitaron de la carta. Así que decidí que tenía que intentar hacerlos en casa porque me parecían un bocado muy interesante para una cena o una reunión con la familia.
Ya sabéis lo que supone buscar una receta en Internet, a veces hay tanta información que cuesta encontrar una receta que esté bien explicada y que funcione. Yo decidí quedarme con esta porque fue la primera que vi que no llevaba leche. Es del blogPimienta dulce,me resultó muy sencilla y creo que el sabor y la textura están bastante conseguidos. Para ser la primera vez que los hago estoy bastante satisfecha.
Pero ¿qué son los bao buns?. El bao es un panecillo que, al contrario que los nuestros que los cocemos en el horno, se cocinan al vapor. Se suelen rellenar de carne de cerdo o de pollo con verduras.
Son originarios de China donde son típicos dentro de la cocina tradicional callejera. También se comen en Taiwan durante festividades especiales como puede ser el año nuevo.
En España no hace mucho que los conocemos, pero en otros países se conocen de manera generalizada desde hace algún tiempo.
Hoy vamos a cocinarlos rellenos de algo muy nuestro, unos chipirones. Yo creo que el secreto de estos bocadillitos es que el relleno sea jugoso, fresco y que lleve alguna salsa para acompañar el pan. En este caso los he hecho de tamaño sándwich, peros si queréis podéis hacerlos más pequeños y que formen parte de unos entrantes. Vamos a prepararlo y ya me diréis que os parecen.
Receta de Bao de chipirones encebollados
Ingredientes
Para los baos (5 unidades de 75 gr)
250 gr de harina de trigo
6 gr de azúcar blanca
3 gr de sal
125 gr de agua
5 gr de levadura fresca
Un chorrito de aceite de oliva virgen extra
Para los chipirones encebollados
250 gr de chipirones limpios
1/2 cebolla
1 chorrito de vino blanco
Agua, sal y pimienta
Preparación
Primero prepararemos los panes porque deben reposar. En un recipiente mezclamos la harina con la sal y el azúcar. Ponemos el chorrito de aceite de oliva.
Deshacemos la levadura fresca en el agua y lo mezclamos con los ingredientes secos. Amasamos hasta integrar todos los ingredientes y dejamos reposar tapado durante cinco minutos.
Pasados los cinco minutos, amasamos de nuevo hasta conseguir una masa lisa y manejable. Unos 2 ó tres minutos. Formamos una bola y la tapamos. La dejamos reposar hasta que doble su volumen (una hora aproximadamente)
Cuando veamos que la masa ha doblado su volumen, la ponemos sobre la mesa de trabajo y la aplastamos para desgasificarla.
Cortamos porciones de unos 75 gramos y hacemos bolitas, metiendo los bordes para el centro y dándole tensión a la masa. Dejamos las bolitas reposar tapadas durante cinco minutos.
Mientras reposan los panes vamos a preparar los chipirones.
Cortamos la cebolla en juliana y la ponemos en una sartén con un chorrito de aceite de oliva hasta que se poche.
En ese momento incorporamos los chipirones a la sartén y dejamos que se cocinen unos 2 minutos.
Regamos con el vino blanco y esperamos hasta que se evapore el alcohol.
Cubrimos los chipirones con agua, salpimentamos y dejamos que se cocinen mientras que preparamos los panecillos.
Para cocer los panes vamos a necesitar una vaporera. Cortamos un papel de horno cuadrado y lo doblamos como se indica en la fotografía. Así conseguiremos tomar la medida exacta del recipiente. Esto es para evitar que los panes se peguen a la vaporera. Debemos hacer unos cortes en el papel para dejar pasar el vapor y poder cocer los bollos.
Para formar los baos cogemos una bola y la ponemos por el lado del pliegue. La giramos y pegamos hasta formar un rectángulo o barrita pequeña.
Ya está lista para estirar con el rodillo. Debemos dejarla plana, de unos 3 milímetros de grosor.
Pincelamos con aceite de oliva la mitad de la masa, doblamos por la mitad sin apretar y la ponemos sobre el papel de horno que tenemos en la vaporera.
Hacemos esto con el resto de masas hasta conseguir los cinco panes. Cocinamos de dos en dos, o de tres en tres. Yo cociné cuatro y hubo dos que se pegaron.
Tapamos los panecillos y los dejamos reposar en un sitio templado hasta que doblen su volumen (30 minutos aproximadamente).
Para cocinarlos, ponemos agua en la cazuela y la calentamos. Colocamos sobre la cacerola la vaporera y cocinamos los baos durante 10 minutos. Y ya están listos.
Rellenamos con los chipirones y servimos caliente.
Aprovechamos que estamos en plena temporada de fresas para hacer un bizcocho con estas preciosidades.
Hay que destacar la cantidad de propiedades que tienen las fresas. Son ricas en hierro y en magnesio. En vitaminas como la K y el ácido fólico, y la maravillosa vitamina C. Y lo más importante, en 200 gr solo tenemos unas 66 calorías y una gran cantidad de fibra.
Receta de Bizcocho de fresas
Ingredientes
300 gr de harina fina Florencia Aurora ecológica ( o de trigo)
3 huevos
150 gr de azúcar integral de caña
150 gr de aceite de oliva extra virgen
1 yogur natural
115 gr de leche
10 gr de levadura
300 gr de fresas frescas
Almendras crudas fileteadas
Una pizca de sal
Azúcar glas para decorar
Preparación
Lavamos las fresas y las cortamos en cuartos. Reservamos.
En un bol ponemos los huevos a temperatura ambiente junto con el azúcar y batimos durante unos 3 minutos hasta que la mezcla esponje.
En ese momento añadimos el aceite de oliva y mezclamos bien.
Incorporamos el yogur y la leche y mezclamos lentamente.
En un recipiente mezclamos la harina, la levadura y la sal y en dos tandas la tamizamos sobre la mezcla anterior. Batiendo ligeramente hasta que nos quede una mezcla homogénea.
Por último, ponemos las fresas cortadas en cuartos que habíamos reservado y las mezclamos lentamente con una espátula.
Vertemos la mezcla en una bandeja que previamente hemos cubierto con papel de horno. Yo he usado una rectangular (35 x 20) para que el bizcocho no quede excesivamente alto, pero podéis hornearlo en el molde que vosotros prefiráis.
Ponemos por encima las almendras fileteadas.
Metemos en el horno precalentado a 175 ºC arriba y abajo durante 40 minutos aproximadamente.
Pasado este tiempo pinchamos para ver si esta listo. Si el palillo sale limpio ya podemos sacarlo.
Dejamos enfriar en el molde sobre una rejilla y una vez frío, espolvoreamos con azúcar glas y ya podemos probarlo.
El magro con tomate es un clásico de nuestras casas y de nuestra gastronomía. En cada casa se elabora de una manera diferente aunque siguiendo una linea muy similar.
Lo bueno de este plato es que admite infinidad de variaciones dependiendo de los ingrediente que tengas en casa. Yo hoy os presento una de ellas pero como os digo no es algo que se deba seguir al pie de la letra. Podéis sustituir algún ingrediente que no tengáis o incluso añadir algún otro que os guste.
Receta de Magro de cerdo con tomate
Ingredientes
500 gr de magro de cerdo cortado en dados
1 cebolla
2 zanahorias
1/2 rama de apio
50 ml de brandy
400 gr de tomate triturado casero
2 ramas de tomillo
2 patatas fritas en cuadrados
Agua, sal y pimienta
Preparación
En una cazuela ponemos un poco de aceite de oliva y marcamos el magro de cerdo salpimentado. Retiramos y reservamos.
Picamos la cebolla, las zanahorias peladas y el apio en trocitos pequeños (brunoise). En la misma cazuela donde hemos marcado el magro salteamos las verduras hasta que estén pochadas.
Una vez listas las verduras, incorporamos el magro en la cazuela junto con el brandy. Dejamos unos minutos hasta que reduzca el alcohol.
Cuando haya reducido el alcohol, ponemos las ramas de tomillo y cubrimos con agua. Dejamos cocer a fuego medio unos 50 minutos hasta que la carne esté tierna.
En el momento que la carne esté cocida la sacamos a un plato junto con las ramas de tomillo y trituramos la salsa.
Incorporamos la salsa casera de tomate a la cazuela y volvemos a poner la carne. También añadimos en este momento las patatas fritas en cuadrados. Dejamos que se cocine todo junto otros 15 minutos y rectificamos de sal.
200 gr de harina (mitad espelta integral mitad normal)
175 ml de leche a temperatura ambiente
2 huevos medianos
100 gr de mantequilla (a temperatura ambiente)
50 gr de cacao puro sin azúcar
120 gr de azúcar moreno
65 gramos de chocolate 70 % cacao cortado a cuchillo en trocitos
1 c. s. de zumo de limón
1 c. c. de levadura química
Una pizca de sal
Preparación
Primeramente debemos mezclar la leche con el zumo de limón y dejarlo reposar unos 20 minutos hasta obtener el buttermilk.
Batimos los huevos con el azúcar durante unos minutos hasta que espume.
Incorporamos la mantequilla a temperatura ambiente y volvemos a mover hasta que se integre.
Mezclamos los ingredientes secos y los tamizamos.
Ponemos en la mezcla la mitad del buttermilk y la mitad de la mezcla de los ingrediente secos. Removemos bien hasta mezclar todos los ingredientes.
Acabamos de incorporar el resto del buttermilk y de los ingredientes secos y volvemos a mezclar de nuevo hasta tener una mezcla homogénea.
Por último añadimos los trocitos de chocolate y removemos con una lengua lentamente.
Colocamos los cápsulas de magdalenas sobre una bandeja de horno y rellenamos 3/4 partes.
Horneamos en el horno precalentado a 180º C, con calor arriba y abajo durante unos 13 minutos aproximadamente. Estarán listas cuando las pinchemos y salga el palillo limpio.
Esta ensalada resulta fascinante por las verduras frescas que la componen, el dulzor de los orejones de albaricoque y el crujiente de las pipas de calabaza recién tostadas.
Pero sin duda uno de los ingredientes que la hace deliciosa es la maravillosa vinagreta con la que se aliña. Con ese toque de miel y mostaza que te aseguro te encantará. Yo procuro hacer el doble de receta para tener algo guardada y poder usarla cuando hago una ensalada de berros con un poco de queso de cabra. Queda realmente deliciosa.
Receta de Ensalada de arroz integral, orejones y pipas de calabaza
Ingredientes
200 gr de arroz integral
1 pimiento verde italiano
1 cebolla de Figueres o morada
2 zanahorias
1 rama de apio
35 gr de pipas de calabaza crudas
10 orejones de albaricoque
2 c. c. de cúrcuma molida
Para la vinagreta
175 ml de aceite de oliva
30 ml de vinagre de manzana
3 c. c. de miel
1 c. c. de mostaza de Dijon
Zumo de 1/2 limón
Sal y pimienta
Preparación
En una cazuela con agua disolvemos la cúrcuma y cocemos el arroz integral siguiendo las indicaciones del paquete. Una vez cocido al dente, lo escurrimos y lo ponemos en un recipiente amplio para poder moverlo y que se enfríe lo más rápido posible. Así cortaremos la cocción del arroz.
Debemos cortar las verduras en cuadrados pequeñitos. Para las zanahorias lo mejor es cortarlas en laminas y después hacer unos bastones. Así nos resultara mucho mas fácil cortar los cuadrados.
A los pimientos debemos quitarle los nervios blancos y procedemos igual. En bastones y después en cuadraditos.
Cortamos también el apio, la cebolla y los orejones.
Las pipas de calabaza las tostamos en una sartén sin aceite y a fuego medio. Debemos moverlas para que no se nos quemen. Estarán listas cuando empiecen a abrirse y a crepitar como palomitas.
Mezclamos todos los ingredientes de la ensalada excepto el arroz.
Ahora preparamos la vinagreta. Para que emulsione podemos hacerlo de dos maneras. Una es mezclando todos los ingredientes y poniendo la batidora a velocidad baja en la base del recipiente y vamos subiendo poco a poco como cuando hacemos una mayonesa. La otra es poniendo todos los ingredientes en el recipiente excepto el aceite. Ponemos la batidora dentro del recipiente y a velocidad baja vamos añadiendo el aceite en un hilo hasta incorporarlo todo.
Una vez preparada la vinagreta, la mezclamos con las verduras picadas y removemos.
Y por último incorporamos el arroz y volvemos a remover bien para que se integren todos los ingredientes.
Dejamos enfriar y reposar en la nevera un par de horas y ya está lista para comer. Podemos acompañarla de unas hojas verdes al gusto.
Estas albóndigas danesas son un plato algo especial para nosotros que acostumbramos a comer las albóndigas en salsa de tomate, guisadas pero quizás no se nos ocurriría ponerlas en una salsa con manzana.
La mezcla de manzana y curry hace que no resulte un plato de sabor fuerte, si no que al contrario tienen un sabor suave. Además al cocer las albóndigas en agua adquieren una textura muy muy suave que hará las delicias de toda la familia.
Si las acompañáis con un poco de arroz y algo de verdura, tendréis un plato principal espectacular.
Receta de Boller i Karry
(Ingredientes para 4 personas)
Ingredientes
500 gr de carne picada de cerdo o ternera ( a elegir)
70 gr de leche
1 huevo mediano
60 gr de pan de miga
1/2 manzana reineta (podéis poner otro tipo de manzana)
1/2 cebolla grande
1 c. s. de mantequilla
1. c. s. de curry en polvo
50 ml de leche
50 ml de nata para cocinar
Agua de cocción de las albóndigas
Harina
Sal, pimienta y aceite de oliva
Preparación
Primero debemos preparar la carne picada. Para ello remojaremos la miga de pan troceada en la mezcla de leche y huevo. Dejamos que se ablande y la removeremos hasta conseguir una especie de puré.
Agregamos la mezcla de pan remojado a la carne picada. Salpimentamos y mezclamos bien la carne.
Ya tenemos la carne lista para hacer las albóndigas. Vamos haciendo bolitas de un tamaño mediano y las enharinamos ligeramente.
En una sartén con abundante aceite vamos friendo las albóndigas y las dejamos sobre un colador para que escurran el exceso de aceite. Después las ponemos sobre papel absorbente para acabarlas de secar el aceite sobrante.
Cuando tengamos todas las albóndigas preparadas, ponemos agua en una cazuela e introducimos las albóndigas. Pondremos agua justo para que cubran la carne. Dejamos hervir a fuego medio unos 15 minutos.
Mientras que tenemos las albóndigas cociéndose en el agua vamos a preparar la salsa. Picamos la cebolla y la manzana muy finamente.
En una cazuela ponemos la cucharada de mantequilla y sofreímos ligeramente la cebolla hasta que se ablande. En ese momento, incorporamos la manzana y removemos de vez en cuando hasta que veamos que empiezan a dorarse.
En este momento añadimos el curry, la leche, la nata y líquido de cocción de las albóndigas. Dejamos hervir unos minutos hasta que espese.
Una vez lista la salsa podéis dejarla así tal cual o triturarla con la batidora. Yo la he triturado pero queda igual de rica si no lo hacéis porque hemos picado la cebolla y la manzana muy pequeñita y los trocitos son muy agradables.
Introducimos las albóndigas ya cocidas en la salsa y las dejamos unos 5 minutos para que se impregnen bien de la salsa. Y ya las tendremos listas para servir.
Teniendo todos los ingredientes a temperatura ambiente, primero mezclaremos la mantequilla con el azúcar moreno hasta obtener una crema, aproximadamente removeremos durante unos 5 minutos.
Una vez conseguida esta crema, debemos ir añadiendo los huevos. Lo haremos de uno en uno. No pondremos el segundo huevo hasta que el primero se haya integrado muy bien en la masa.
Una vez incorporados los huevos, tamizamos sobre la masa en dos tandas la harina, la levadura y a sal. Y removemos hasta conseguir una masa homogénea.
En este momento incorporamos las pepitas de chocolate que hayamos elegido. Chocolate blanco o negro, o si queremos, podemos poner ambas.
Dejamos reposar la masa en la nevera unos 30 minutos aproximadamente.
Cogemos una bandeja de horno que esté fría y la cubrimos con papel de cocina. Vamos colocando bolitas de masa sobre el papel dejando una separación entre ellas porque después se extenderán en el horno.
Metemos en el horno precalentado a unos 180ºC y las dejamos unos 10-12 minutos. Estas galletas quedarán con una capa crujiente por fuera y por dentro son tipo bizcocho.
Podéis guardarlas en una bolsa zip una vez enfriadas para que os aguanten blanditas.